
Los habitantes de una comunidad en San Salvador iniciaron por su cuenta la remoción de los escombros que dejó la tormenta, mientras esperan la evaluación de daños por parte de la alcaldía.
Aunque el apoyo institucional aún no llega, al menos siete familias han movilizado el material afectado con recursos propios, lo que refleja la urgencia de recuperar sus espacios.
La población exige que las autoridades aceleren el proceso de inspección, ya que los riesgos persisten en la zona y la atención no puede retrasarse más.