Uno de cada cinco personas desarrollará cáncer a lo largo de su vida, según la OMS, lo que convierte a esta enfermedad en un desafío de salud pública significativo.
Aunque el impacto principal recae sobre quien recibe el diagnóstico, sus familiares también se ven inmersos en una lucha prolongada que puede afectar su bienestar emocional y económico.
Por ello, la detección temprana y el acompañamiento integral son claves, ya que permiten postergar complicaciones y brindar apoyo tanto al paciente como a su núcleo familiar.