
Panamá cuenta con un nuevo patrimonio de la humanidad declarado así por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura, Unesco, durante la reunión 47 de su comité de patrimonio mundial.
Se trata de la ruta colonial trans ístmica panameña que comprendía desde la ciudad de Panamá hasta el extinto puerto de Chagres, una ruta que sirvió para el transporte de mercancías y personas desde el siglo 16 y que jugó un papel fundamental en el comercio entre la península ibérica, las colonias españolas en América y las Filipinas.
En México también fue reconocida la ruta Wiradica o traducida como el camino de nuestro abuelo fuego, este circuito supera los 500 kilómetros de longitud y recorre cinco estados del país azteca, iniciando en la sierra del Nayar en Nayarit, continua por 20 sitios sagrados y finaliza en Wirikuta.
La Unesco decidió declararlo patrimonio de la humanidad por su riqueza religiosa y ancestral, además de natural; ya que atraviesa islotes, humedales, formaciones rocosas, bosques y montañas.
La reunión 47 del comité de patrimonio mundial de la Unesco también estuvo marcada por otros logros.
Otros sitios en América declarados como patrimonio mundial fueron el cañón del río Peruacu en Brasil, cuya importancia para la Unesco radica en su biodiversidad, belleza escénica, además de 80 yacimientos arqueológicos con pinturas rupestres de hasta 9,000 años de antigüedad.
A la lista se suma el conjunto arqueológico de Port Royal en Jamaica, tomado en cuenta por su arquitectura colonial británica tradicional y por su importancia en el comercio en América y el mundo durante el siglo 17. A la fecha El Salvador solamente cuenta con el sitio arqueológico Joya de Cerén como patrimonio mundial, inscrito por la Unesco en 1993.