
Los perfumes sí caducan, pero no como los alimentos: su deterioro se manifiesta en cambios de aroma por oxidación de sus componentes.
Un perfume bien cuidado mantiene su personalidad entre 3-5 años, aunque algunos premium superan esta marca con creces.
Mientras las fragancias cítricas pueden perder intensidad en 1-2 años, las de base leñosa o especiada conservan su esencia hasta 10 años. La clave está en su composición química y almacenamiento, lejos de luz y calor.