Tikal, la ciudad maya enclavada en el corazón del Petén, es reconocida como una de las joyas arqueológicas más importantes del continente y Patrimonio de la Humanidad desde 1979.
Esta urbe, que albergó a decenas de miles de habitantes, funcionó como un centro político y religioso clave en Mesoamérica, con templos y sistemas hidráulicos que aún sorprenden.
Aunque gran parte de su esplendor ha sido descubierto, se estima que más del 70% de Tikal sigue cubierto por la selva tropical.