Las remesas familiares hacia El Salvador crecieron un 18.2% entre enero y octubre de 2026, alcanzando $8,206 millones, un aumento que expertos atribuyen directamente a la política antimigratoria del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Según el director del Instituto Salvadoreño del Migrante, Jizi Mosa, y el economista Ricardo Balmore López, el temor a deportaciones ha motivado a los migrantes a enviar sus ahorros de manera preventiva.
Los departamentos de Cabañas y Chalatenango registraron los mayores incrementos, superando el 25%, mientras que cinco distritos concentran el 20% del total recibido.
El Banco Central de Reservas proyecta que el año podría cerrar con cerca de $10,000 millones en remesas, aunque advierten que este flujo, crucial para la liquidez económica del país, es volátil y se basa en ahorros, no en productividad.