
La promulgación de esta ley se da en desacato a la Corte Interamericana de Derechos Humanos que había solicitado suspender el trámite de esta ley.
Boluarte ya había anticipado que promulgaría la amnistía aprobada por el congreso de Perú a iniciativa de un grupo de fuerzas conservadoras que sostienen su gobierno, la mayoría de derechas y con varios militares y policías retirados en sus filas, al considerar que las indicaciones de la CIDH van en contra de la soberanía nacional, pese a que el país aceptó adherirse a su jurisdicción cuando suscribió el pacto de San José.
La mandataria suscribió la ley que concede amnistía a los miembros de las Fuerzas Armadas, de la Policía Nacional del Perú y de los comités de autodefensa que participaron en la lucha contra el terrorismo entre los años 1980 y 2000 en una ceremonia pública en el palacio de gobierno de Lima, un día después de retornar de su gira por Asia donde visitó Japón e Indonesia.