Una mezquita al sur de la capital de Pakistán fue escenario de un atentado suicida que causó la muerte de 31 personas y dejó 169 heridas, un ataque que ocurrió tras la oración del viernes cuando los fieles llenan los templos.
Las autoridades del país expresaron sus condolencias y prometieron justicia, condenaron el hecho que consideran un crimen contra la humanidad por dirigirse contra civiles inocentes.
Este episodio de violencia, que afecta a una nación donde la minoría chiita ha sido históricamente blanco de agresiones, subraya los desafíos de seguridad y convivencia que enfrenta Pakistán.