Chicago fue una de las primeras ciudades en ser blanco de estos procedimientos cuando Trump asumió el cargo en enero. El gobierno también demandó a la ciudad por sus llamadas políticas de santuario, aunque el caso fue desestimado cuando un juez dictaminó que el gobierno federal no tenía legitimidad legal para presentar la demanda.
Las autoridades están preparando a la guardia nacional para ayudar si se necesita una presencia de mantenimiento de la paz, similar a lo que ocurrió en Los Ángeles tras las protestas.