Aunque para muchos la pandemia de coronavirus fue un tiempo de incertidumbre para esta emprendedora, se trato de un momento clave, pues junto a su esposo decidieron poner en marcha un negocio que venían planeando por meses y fue en febrero del 2020 que se concreto y tras la apertura, jamás se imaginaron que la pastelería cerraría sus puertas en menos de 3 meses.
Aun así esos meses que al principio fueron de prueba para la familia, se convirtieron en una oportunidad, aumentaron sus pedidos a tal punto que los postres se vendían como pan caliente.
Y es que esta idea surgió luego que la familia vio una oportunidad de mercado mientras se dedicaban a la panadería y aunque conocían lo básico, se comprometió a innovar y se capacito en el arte de los postres para seguir creciendo, luego traslado lo aprendido a una de sus hijas quien también la apoya en el negocio.
Mantener siempre la calidad del producto y saber lo que el cliente quiere, son algunos de los requerimientos para que el negocio de la pastelería sea exitoso, en lo que opina la propietaria, por eso en el área de producción deja fluir la creatividad y los sabores para deleitar el paladar de los clientes.
Mientras ella avanza en la preparación de unos de los pasteles, otros preparan los biscochos, hornean y mezclan los materiales, para elaborar la diversidad de postres que comercializan en la cafetería.
Pero las metas de esta familia van más allá y planean abrir otros puntos de venta para ofrecer los postres ya sea en eventos, fiestas y todo tipo de reuniones para ganarse el paladar de los salvadoreños.
Pero también quieren ser un ejemplo, pues en medio de la adversidad no se rindieron con el fin de dejar un legado al municipio de Zacatecoluca.