
Tener una llave de repuesto es una medida simple pero crucial para evitar emergencias domésticas.
Guardarla con un vecino de confianza o en un lugar estratégico (no obvio) te ahorra el estrés de quedarte fuera de casa.
Además, facilita el acceso a terceros cuando necesiten regar plantas o alimentar mascotas. Invertir en una copia extra es una decisión inteligente que previene gastos innecesarios en cerrajeros de emergencia.