
La incertidumbre sobre el futuro del Estatus de Protección Temporal (TPS) para más de 180,000 salvadoreños en EE.UU. crece tras la reciente suspensión a países como Venezuela y Nicaragua, una decisión que expertos califican como política.
Aunque el escenario es complejo, analistas como César Ríos destacan que los retornados, especialmente aquellos con experiencia laboral en EE.UU., podrían ser clave para el despegue industrial del país, siempre que el Ministerio de Trabajo diseñe políticas para integrarlos.
Mientras tanto, urge afinar la diplomacia y explorar alternativas, no solo para los beneficiarios del TPS, sino también para familias y solicitantes de asilo, un grupo vulnerable que no debe perderse de vista.