
El Salvador enfrenta un riesgo económico en 2025, ya que el nuevo impuesto del 1% a las remesas, que representan el 92.5% de los ingresos familiares y sumaron $3,974 millones en cinco meses, junto al aumento de deportaciones, reduciría el crecimiento en $560 millones, según Oscar Cabrera, de la Fundación para el Desarrollo Económico de Centroamérica.
Aunque el FMI proyecta un crecimiento del 2.5%, el economista advierte que el país necesita un 3.5% anual sostenido, por lo que urge renegociar el programa con el Fondo Monetario para evitar recortes de $1,250 millones en 40 meses.
Asimismo, también señaló que otra de las apuestas del actual gobierno, debería ser el fortalecimiento de las políticas industriales.