
El 6 de agosto de 1945, a las 8:15 hora local, el bombardero B-29 Enola Gay dejó caer sobre Hiroshima la primera bomba atómica usada en guerra: «Little Boy».
Con una potencia de 15 kilotones (equivalente a 15,000 toneladas de TNT), la explosión a 600 metros de altura generó una bola de fuego que carbonizó todo en un radio de 2 kilómetros, matando al instante a 70,000 personas y dejando una nube en forma de hongo que se elevó 15,000 metros.
Tres días después, Nagasaki sufriría un destino similar con «Fat Man», forzando la rendición de Japón y el fin de la Segunda Guerra Mundial.