
Una de las víctimas de los ataques a viviendas de funcionarios en Nepal fue la esposa de un exministro, quien murió tras sufrir graves quemaduras durante las protestas.
Analistas locales sostienen que estos hechos representan una persecución directa contra la élite política del país, lo que eleva la tensión en un contexto ya inestable.
Horas antes, veinte diputados renunciaron en bloque alegando que el parlamento ha perdido legitimidad, lo que refleja la crisis de gobernabilidad.