Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), 43 millones de personas con diabetes en las Américas no reciben atención adecuada, lo que agrava una crisis donde las enfermedades no transmisibles, como hipertensión y obesidad, ya causan el 65% de las muertes en la región y el 40% de los decesos prematuras.
Aunque solo el 36.4% de los adultos con hipertensión están controlados, los países pueden mitigar el impacto implementando políticas de prevención, como el etiquetado frontal de alimentos y la restricción del tabaco, que reduzcan factores de riesgo.
Además, fortalecer la atención primaria es clave, ya que permitiría detectar a tiempo estas patologías e integrar estrategias contra el suicidio y la salud mental, que también contribuyen a la mortalidad.