
Un plato colorido no solo es visualmente atractivo, sino también más saludable, según expertos en nutrición.
La variedad de frutas y verduras asegura un mayor aporte de vitaminas, minerales y fibra, esenciales para fortalecer el sistema inmunológico.
Incluir al menos tres tipos diferentes a la semana mejora la digestión y previene problemas estomacales, especialmente si son frescos. Esta combinación de colores no solo equilibra la dieta, sino que también la hace más nutritiva y sabrosa.