
El Salvador ha logrado reducir en 125,000 los casos de trabajo infantil en dos décadas, pero aún enfrenta el reto de reintegrar a 74,000 niños que laboran en condiciones peligrosas.
Según el ministro de Trabajo, Rolando Castro, muchos menores sufren accidentes graves, como heridas con estacas o picaduras de alacranes en los manglares, durante las jornadas de trabajo.
Aunque sectores como el azucarero y la construcción ya erradicaron esta práctica, el empleo informal sigue siendo un obstáculo, perpetuando ciclos de pobreza y deserción escolar.