La alegría del martes de carnaval alcanza su punto máximo este 17 de febrero, tiñendo las calles de ritmo y creatividad popular antes del inicio de la cuaresma.
Esta celebración, que hunde sus raíces en la fusión de influencias europeas, africanas e indígenas, se convierte en una poderosa herramienta para fortalecer la identidad cultural.
Más allá del espectáculo de comparsas y disfraces, la fecha ofrece un espacio único para la convivencia sin barreras. La fiesta evoluciona constantemente, pero mantiene intacto su espíritu de comunión social y expresión colectiva espontánea.