
Evidente el dolor de esta mujer, trató de no llorar pero fue imposible, sus sentimientos se quebraron literalmente al darle el ultimo adiós a quien siempre considero un miembro más de su familia.
Así se describe la muerte de oso, la mascota fiel de Silvia, un perrito que fue sepultado ante la mirada de quienes un día decidieron adoptarlo… el único consuelo de estas personas es que el perrito que tanto amaban descansara en una tumba del único cementerio para mascotas en el país. Lo encontramos en Ciudad Delgado, justo sobre el kilómetro 8 y medio de la carretera Troncal del Norte y es un emprendimiento familiar.
Roberto es uno de los propietarios y dice que todo comenzó como un espacio donde sepultaron a una de sus mascotas pero un día tuvieron la idea de crear en medio de este bosque un cementerio donde ahora descansan decenas de perros, gatos, y hasta conejos. Cada uno de los nuevos huéspedes es colocado en bolsas, luego transportado a la tumba como un entierro normal, algunas personas por raro que parezca aseguran que han elevado hasta oraciones y es por el amor que le han tenido al animalito que les toco perder.
Y vea que curioso, algunos de los entierros son acompañados también por otros animales que han llegado a cuidar la propiedad, a lo largo del día se observan perros y gatos descansando a un lado de los espacios que ya son ocupados, estos animales son considerados los guardianes de las tumbas lo que muchos consideran muy llamativo como todo el protocolo de este inusual cementerio.
Los propietarios del panteón para mascotas también relatan que hay familias que llegan con frecuencia a enflorar las tumbas, dicen además que cada 2 de noviembre este lugar parece un campo santo mas por la cantidad de familias visitando los espacios donde sepultaron a las que por sentimientos siguen siendo sus inolvidables y queridas mascotas.