
En El Salvador, solo unas 200,000 personas reciben una pensión, pero muy pocas cumplen con los requisitos para obtener una pensión digna, ya que, además de la edad, 55 años para mujeres y 60 para hombres, se exigen al menos 25 años de cotización, un umbral que solo el 30% de los trabajadores alcanza debido a la informalidad.
Aunque más de un millón de salvadoreños podrían jubilarse por edad, la mayoría no logra el mínimo de 300 aportes mensuales, lo que reduce drásticamente sus opciones a beneficios temporales o la devolución única de sus ahorros, muy por debajo de la pensión mínima.
Además, se estima que el 78% de los 210,939 pensionados actuales son adultos mayores cubiertos por vejez, viudez o sobrevivencia, evidenciando las brechas del sistema.