Ubicado entre Irán y Omán, el estrecho de Ormuz es la principal salida del petróleo del Golfo Pérsico hacia el resto del planeta, por esta vía marítima pasa cerca del 20% de la producción mundial de petróleo, es decir unos 20 millones de barriles cada día, según la administración de información energética de Estados Unidos.
Aunque este corredor mide 33 kilómetros de ancho, las rutas reales para los petroleros tienen solo tres kilómetros por cada sentido, esto obliga a los buques a navegar muy cerca de aguas territoriales iraníes y omaníes, convirtiéndolo en un cuello de botella petrolero.
Tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y la muerte de su líder supremo, las amenazas aumentaron. Autoridades iraníes advierten que los buques que crucen por la zona podrían ser atacados. Desde entonces, el paso de barcos disminuyó y varias navieras han decidido desviar sus rutas.
El impacto ya se siente, el precio del petróleo brent subió más del 2% en la apertura de este miércoles y acumula un alza superior al 12% en los últimos días. El barril ha superado los $80 dólares y podría seguir subiendo si el conflicto continúa.
Esto afecta a todo el mundo, cuando sube el petróleo, suben los combustibles, el transporte, los alimentos y muchos productos más, eso genera inflación y golpea el bolsillo de millones de personas, incluso en países que no están cerca del conflicto.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dicho que los ataques podrían extenderse varias semanas, lo que mantiene la incertidumbre en los mercados internacionales y aumenta el temor de que la crisis tenga efectos más duraderos en la economía global.