
Cerca de 158 millones de brasileños están convocados a votar el domingo en las elecciones presidenciales. El presidente Lula da Silva y su rival Flávio Bolsonaro se enfrentan en la primera vuelta, en una elección que definirá si la mayor economía de América Latina mantiene el rumbo de izquierda o gira hacia la derecha.
Las encuestas dan una ligera ventaja al mandatario de 80 años sobre el senador e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, de 45 años. La campaña fue menos confrontativa que la de 2022, pero estuvo marcada por denuncias de corrupción y por el desgaste de figuras que dominan la política brasileña desde hace años.
Lula hizo de la soberanía nacional uno de los ejes de su campaña ante lo que denunció como intervencionismo del presidente estadounidense Donald Trump. «No aceptamos la injerencia de nadie», declaró el mandatario durante la contienda. Lo más probable es que ambos deban luchar por cada voto en una segunda vuelta el 25 de octubre, en la que aparecen técnicamente empatados.