
Antigua Guatemala, la ciudad que renació de sus ruinas y es orgullo nacional, se erige como testimonio de historia y resiliencia en el corazón de Centroamérica.
Fundada en 1543 y declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979, fue epicentro político y religioso durante más de dos siglos.
Pese a los terremotos que obligaron al traslado de la capital, sus habitantes conservaron templos, tradiciones y paisajes únicos, convirtiéndola en un referente de identidad cultural y belleza atemporal.