Los habitantes de Almaraz, pequeño pueblo español en Extremadura, viven con incertidumbre ante la decisión final del gobierno sobre el futuro de la central nuclear local, cuyo cierre está previsto para 2027-2028 dentro del plan para abandonar la energía nuclear antes de 2035.
La planta, que aporta el 7% de la electricidad del país, sostiene el 5% del PIB regional y genera 4.000 empleos directos e indirectos en una zona deprimida sin otras industrias, según autoridades y trabajadores consultados.
El gobierno busca aumentar las renovables del 60% al 81% en 2030, aunque la Comisión Europea ha pedido evitar cierres precipitados para reducir la dependencia de combustibles fósiles.