Jueves, 16 de Mayo de 2019 | 1:18 pm

Nota Académica - Docentes muriendo en las aulas

En la Nota Académica conoceremos el trabajo de docentes con enfermedades terminales, que pese a su situación, se ven obligados a trabajar.

Noble apóstol que siempre en la lucha, a la ciencia la hace triunfar, dando aliento a los niños escuchas en las aulas su voz resonar.

¿Le suena conocido? Definitivamente.

Es una estrofa del himno al maestro, que hace honor a la noble labor que realizan estos profesionales en las aulas, pero ¿cuál es su recompensa, trabajar hasta los últimos días de sus vidas, enfermos al no recibir apoyo del estado?

Durante 24 años, esta pareja de esposos han salido juntos de su casa, para trasladarse al centro escolar ubicado en el cantón San José Sacare en La Palma, Chalatenango.

Docentes de profesión y muy orgullosos del trabajo que siguen realizando a pesar de las dificultades.

Maximina Díaz ha dedicado la mitad de su vida a la enseñanza, tiene 50 años y hace un año un diagnostico le cambio la vida.

Yo fui donde el médico de la familia y me dio tratamiento y no se me disolvió luego me envió donde el otorrino a una evaluación y el otorrino me dijo que era cáncer.

Cáncer en la lengua, sí, la noticia le impactó, un cambio radical se avecinaba y ponía en riesgo su profesión, pese a ello, Maximina sigue levantándose a diario por amor a sus estudiantes, pero sus fuerzas se agotan.

Su esposo, también se sobrepone a las adversidades, tiene parálisis en sus miembros inferiores y recientemente una bacteria invadió su colon, ambos buscaron apoyo pero siguen sin recibir respuestas.

En la Asamblea Legislativa se aprobó el decreto 636 que establece por ley que los docentes con enfermedades terminales o incapacitados para el ejercicio de su profesión, pueden gozar de una prestación especial equivalente al sueldo base que reciben mensualmente, mientras no estén jubilados, pero es el Instituto Salvadoreño de Bienestar Magisterial el encargado de dictaminar si las solicitudes proceden o no, fue así como a Maximina le negó el derecho.

Néstor Arias, presidente de la Asociación Salvadoreña de Maestros con Enfermedades Incapacitantes y Terminales, conoce el caso, pese a sus esfuerzos no han logrado cambiar la opinión de los médicos y lograr que Maximina se apegue al decreto 636, ella es una de decenas de docentes en las mismas condiciones.

Los docentes en su cuerpo tienen las marcas de los procedimientos a los que son sometidos, piden mejoras, pues en ocasiones aunque son atendidos no se les proporciona medicamento, esto los coloca en una situación más complicada pues sus enfermedades aceleran paso.

Mientras se alcanza mejoras para los más de 180 profesores que están amparados al decreto 636, Maximina y Carlos continuarán desempeñando su labor, abnegados y decididos a mantener firme su compromiso con los niños del cantón San José Sacare, Chalatenango.

Recientemente la comisión de cultura y educación dictaminó favorable las disposiciones transitorias para que los docentes con enfermedades incapacitantes o terminales puedan continuar su tratamiento en el Instituto Salvadoreño de Bienestar Magisterial por un periodo máximo de dos años luego del retiro, pues existen muchas dificultades para mantener su control en el Instituto Salvadoreño del Seguro Social cuando ingresan al sistema de pensiones.

Aún falta que el pleno apruebe este dictamen.
 

Temas relacionados:

Noticias

Déjanos tus comentarios