Viernes, 12 de Abril de 2019 | 12:31 pm

La vocación que pesa más que una ceguera

En este informe conoceremos a un maestro originario de Ilobasco, un hombre de 37 años que se ha ganado el respeto de todo un pueblo y de todo aquel que lo conoce por ser una persona ejemplar.

El canto de chicharas acompaña en esta ocasión el camino de Gerardo, calle rural del cantón Cerro Colorado de Ilobasco que este hombre recorre desde hace 10 años para ir a trabajar, camina a toda prisa sin tropezar guiándose con este bastón que ocupa desde que perdió la vista, Gerardo Mejía tiene 37 años, es una persona ciega pero nada le impide llegar todos los días al Instituto Nacional de San Rafael Cedros donde imparte clases de psicología.

Y no queda duda que lo ha demostrado, es uno de los maestros más respetados de la institución, desde que llega ordena a sus alumnos, alista su equipo de trabajo porque le gusta que todos lo escuchen y vaya que logra ganarse la atención con clases dinámicas y tremendos mensajes de superación.

Dice que varios maestros de ese entonces lo veían imposible pero las metas de Gerardo ya estaban trazadas, recuerda que un día dijo si pude sacar mi bachillerato también saldré de la universidad.

A los 9 años de edad perdió la vista debido a una enfermedad hereditaria, asegura que los médicos siempre le dijeron que podía quedar ciego y así fue, su mundo literalmente quedo a oscuras pero los deseos de triunfo junto al apoyo de familiares y amigos han iluminado su camino.

Su jornada finaliza a las 12 del mediodía y sale de inmediato porque 7 minutos después pasa el autobús donde regresa a su cantón, Gerardo es conocido en todas partes por su incansable entrega, sin duda alguna un maestro ejemplar.
 

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