Viernes, 7 de Septiembre de 2018 | 2:08 pm

Contexto de caso Carla Ayala

Que fue lo que paso hace 9 meses, cuando desapareció la agente Carla Ayala, luego de asistir a una fiesta en el GRP, aquí un recuento de los hechos.

Hasta el 29 de diciembre de 2017, fue la sede del más reconocido grupo élite de la PNC, los agentes destacados en esta división, realizaron una fiesta que se salió de control, a la celebración fueron invitadas dos agentes destacadas en la unidad de investigaciones internas de la corporación policial.

Entrada la noche, una de ellas, Carla Ayala, debía regresar a su vivienda, los jefes autorizaron que una patrulla la llevara hacia su casa en Apopa.

Entre los policías que la trasladaban a su vivienda iba Juan Josué Castillo y dos agentes más.

Según detallan las investigaciones, en el trayecto hacia su casa, alias Samurái, recibió una llamada, acto seguido, cargo su pistola y abrió fuego contra Carla.

La agresión se habría dado en un tramo de la carretera del anillo periférico, antes del redondel integración. Los agentes retornaron a la sede del GRP para dar parte del incidente que se había registrado en el carro patrulla. Fue en ese momento que el agente Castillo aprovechó para escapar a bordo del vehículo policial con la agente lesionada, se realizó una persecución pero Samurái logro darse a la fuga.

Presuntamente llegó hasta Usulután, departamento del que era originario, a eso de las 4 de la madrugada, acompañado de su hermano y un cuñado, sorpresivamente, Juan Josué estaba entregando las llaves del pick up policial en el que se dio a la fuga; sus colegas no lo detuvieron.

Abordó otro vehículo propiedad de sus familiares y aunque parezca increíble logro escapar por segunda vez frente a la vista de sus colegas. Con una ventaja de 100 metros inició la persecución que duro un par de minutos, hasta el Árbol de la Paz.

Los efectivos policiales lograron herir al conductor del vehículo y se detuvieron, al acercarse notaron que samurái, corría con dirección a Antiguo Cuscatlán, en sus declaraciones afirmaron que fue imposible alcanzarlo, desde ese día, Juan Josué Castillo se convirtió en principal enemigo de la institución que lo formó como profesional y no se supo más, ni de su paradero ni del de Carla Ayala.

Tras el incidente, las autoridades policiales ordenaron la captura de cuatro elementos del GRP y de dos civiles. Estos últimos familiares de Castillo Arévalo, supuestamente por ayudarle a escapar.

Otros ocho agentes del grupo de reacción policial fueron cesados de sus funciones en la referida unidad élite y enviados a otras delegaciones policiales.

Pasaron los días y el hermetismo sobre el paradero de los dos agentes y el destino del grupo élite se mantenía, fue hasta el 14 de febrero cuando se hizo oficial la disolución del GRP.

Tras la captura de los agentes y familiares, inicio el proceso legal en su contra, hasta llegar a manos del juez sexto de instrucción quien estimo necesario hacer una reconstrucción de lo sucedido el 29 de diciembre.

Se hizo en dos etapas: la primera consistió en un recorrido desde la ex sede del ya extinto GRP, hasta el redondel Integración, lugar donde supuestamente fue atacada la agente Carla Ayala. La segunda etapa inició nuevamente desde la extinta sede del GRP hasta el Árbol de la Paz, donde fueron capturados los familiares de Juan Josué.

Se contó con relatos de los agentes que acompañaron a Samurái, sus familiares y otros que estaban de turno cuando sucedieron los hechos, el caso se estancó en esta etapa.

El 26 de febrero, la PCN anunciaba que habían localizado el cadáver de la agente Carla Ayala en un cementerio ubicado en San Francisco Javier, Usulután, para llegar hasta la tumba donde supuestamente estaba enterrada la agente desaparecida Carla Ayala, la policía usó mecanismos de inteligencia y una exhaustiva investigación de dos meses aseguraban, pero días después se conoció que todo fue un error.

Porque al realizar una exhumación en el cementerio de San Francisco Javier, el cuerpo encontrado en la tumba no era el de Ayala, sino de una anciana que falleció por causas naturales y que fue enterrada el 31 de diciembre de 2017.

El 4 de junio, la Fiscalía dio un giro a las investigaciones y ordenó la captura de más implicados en este caso.

Incluyendo al ex jefe del GRP, Julio César Flores quien enfrentaba una investigación administrativa por supuesta negligencia o encubrimiento, en el caso de la desaparición de la agente.

El ministerio público informó que también se capturaron a siete agentes de la PNC y cuatro civiles, todos vinculados por feminicidio agravado, encubrimiento, incumplimiento de deberes y complicidad en el caso de Ayala, detalló la Fiscalía.

En esta ocasión el juzgado octavo de instrucción aceptó procesar a los imputados en la segunda etapa del caso de la agente desaparecida, Carla Ayala, bajo la figura del feminicidio y remitió el proceso a la jurisdicción especializada para una vida libre de violencia para las mujeres.

Son 8 meses de constantes indicios y disputas entre juzgados, policía y Fiscalía para robustecer y aclarar lo que sucedió la noche en la que los dos agentes, el supuesto atacante y su víctima, desaparecieron sin dejar rastro.

Contra Juan Josué Castillo existe difusión roja y es cuestión de horas para saber si en esta ocasión se resolverá el paradero de la agente.

Sobre Juan Josué Castillo han surgido varias especulaciones incluso quienes afirman que reside en el exterior y otros extremos apuntan a que también fue asesinado.

Autoridades se desligan de ambas hipótesis, la tardanza de resultados para esclarecer el caso también comenzó a provocar cuestionamientos hacia policía y la Fiscalía, incluso despertó criticas a nivel internacional.

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